El león, el rey de la selva, ha decidido despertar de su siesta y comenzar a escalar en la tabla clasificatoria.
Era de esperar, que los moralmente tocados jugadores del Athletic Club, sacasen tarde o temprano la casta que les carateriza. Para ello era necesario un revulsivo en el vestuario, un domador capaz de dominar el ansia y la fiereza de los felinos. Y vaya que si llegó.

Mané, un entrenador de la tierra, por fin a tenido su oportunidad en el club de la filosofía tradicional. Y no ha desaprovechado la oportunidad.
Comenzó su andadura por el club rojiblanco en un partido a priori inaccesible. El Bernabeu abría sus puertas para recibir al conjunto vasco. El equipo demostró, a pesar de la derrota, un espíritu novedoso, un ansia de lucha y de victoria que antes no apareció. Sin embargo la calidad blanca, el despotismo del rey del fútbol, Ronie y sus caballeros blancos, sentenciarion el partido.
Sin embargo los de Bilbao sabían que esa no era su liga. Para conquistar los territorios que les mostrasen el camino fuera del fango del descenso debía vencer a los reinos de su liga. El Barsa, Madrid y Sevilla eran reinos superiores.

Fue entonces cuando el decano de la liga decidió atacar en territorio vasco. El recreativo visitaba LA CATEDRAL. Una merecida victoria rojiblanca con un inmejorable Urzaiz remarcó que el Athletic debe seguir en primera división.
Sin embargo fue tras la victoria en riazor, con dos goles de Javi Martinez, cuando se puede afirmar que el león está despertando. Al borde del descenso, Mané debe seguir continuando la escalada hacia puestos tranquilos, y que mejor manera que derrotando al Zaragoza en la propia catedral.

David Gutiérrez Eguizábal